Noticias
12/11/2005
Por Hiram Soto
Manifestantes
protestaron afuera del Centro Cultural de la Raza por la presencia
de agentes armados. Foto de archivo
Tomó casi
un año para organizar una reunión clave entre miembros del Centro
Cultural de la Raza y un grupo de artistas que desde el 2000 ha encabezado
un energético boicot en contra de la junta directiva del histórico
local de arte latino.
Pero antes
de que ambos lados discutieran sus diferencias en lo que algunos catalogaron
como la junta más importante en cinco años, la reunión se canceló.
El punto de contención: la presencia de 10 agentes de seguridad encubiertos
y armados.
Docenas de
artistas protestaron la presencia de oficiales rehusándose a entrar
al recinto, ubicado en el Parque Balboa, y los directivos del Centro
se rehusaron a retirar los servicios de una agencia de seguridad por
la cual pagaron más de $2 mil dólares.
El entroncamiento
impidió que se tomara un importante paso para resolver una de las
rupturas más emotivas de la comunidad artística latina de San Diego,
caracterizada por un intercambio de acusaciones, desde la exclusión,
censura y mentiras, hasta la malversación de fondos y la desaparición
de obras de arte.
"Los miembros
de la comunidad no quisieron entrar porque no se sintieron seguros",
dijo Sandra Sarmiento de la organización que lidera el boicot, Save
Our Centro Coalition, que está compuesta por docenas de artistas y
miembros de antiguas mesas directivas de la institución.
La presidenta
de la junta directiva del Centro, Aurelia Flores, dijo inicialmente
que la presencia de los agentes armados es un requisito que impone
la ciudad en reuniones que superan un determinado número de personas.
Pero funcionarios de la ciudad dijeron que la organización no estaba
a obligada a tener seguridad armada y que eso era algo que estaba
a discreción de los representantes del Centro.
Flores defendió
la decisión de tener seguridad, aunque dijo que la organización planea
reevaluar su política luego de gastar alrededor de 3,500 dólares en
comida, fotocopias, paquetes de información y seguridad.
"Yo tenía
entendido que sí era un requisito", dijo. "Pero creo que nos equivocamos".
El dinero fue en gran parte la fuente de los problemas actuales del
Centro.
La institución
se metió en complicaciones económicas a finales de la década pasada
al perder fondos públicos a lo largo de varios años debido al pobre
estado de la contaduría. La entrada de nuevo liderazgo y la eliminación
de comités generaron fricciones con miembros existentes, quienes comenzaron
un boicot que sigue en pie hasta la fecha. Desde entonces se han realizado
varias protestas en las afueras del local, incluso ante la presencia
de oficiales del Departamento de la Policía de San Diego.
Ambos lados
cuentan con propuestas para resolver sus diferencias e incluso coinciden
en varias áreas, sin embargo no han podido reunirse para hablar formalmente
sobre ellas. Por el momento no hay planes para otra reunión.
Fuente: Enlace
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